Cuando en nutrición deportiva hablamos de hidratación, solemos referirnos al durante o después del ejercicio.
Sin embargo, asegurar un estado de hidratación adecuado antes de comenzar la práctica deportiva es tanto o más importante. No es solo cuestión de grandes esfuerzos físicos: cualquier persona que se disponga a realizar actividad física de duración superior a 20 minutos y más aún cuando la temperatura supere los 25º, debería presentar un estado óptimo de hidratación antes del comienzo.
Asegurar un estado de hidratación óptimo antes del ejercicio es, además, una manera de retrasar los efectos de la deshidratación que puede aparecer durante el propio ejercicio.
Sin embargo, la deshidratación previa al ejercicio es más frecuente de lo que puede parecer:
▪️Maughan et al. (2007) encontraron que el 33% de los futbolistas analizados mostraban cierto grado de deshidratación antes de un partido importante.
▪️Osterberg et al. (2009) encontraron que la mitad de los jugadores de la NBA de su muestra mostraban valores en orina compatibles con hipohidratación.
▪️Volpe et al. (2009) encontraron que el 66% de 263 atletas universitarios de distintos deportes estaban hipohidratados antes de la competición.
▪️Otros autores han encontrado una prevalencia de hipohidratación previa al ejercicio en atletas de hasta un 32%, siendo este porcentaje mayor incluso en algunos deportes como el fútbol, a pesar de ser los deportistas conscientes de la importancia de la hidratación previa al ejercicio.